LA INTEGRACION DE LOS ESCRITORES EN EL PERU:
LOS ESCRITORES EN EL PERU:
LA GRAN UTOPÍA
Por: Nicolás Hidrogo Navarro
Poesía y poetas; narrativa y narradores existen en el Perú en minúsculo y cada vez más reducido número, aunque de manera archipiélaga, solitaria, desconexa, marginal y marginados por sus propias actitudes de anacoretas. Sus poses divescas y sus intransigencias anómicas, individualistas y renuentes a la formalidad, el orden y la mirada displicente a la crítica literaria y todo aquello que les huela a un orden sistémico y académico, han abierto más la zanja del poeta aquí y el lector allá. Mientras el yo poético enuncia “paz, unión, belleza, goce, sublimidad”; el yo artista-hombre sibilinamente “guerrea, desune, apestilencia, agrea y villanea” en esas grandes incongruencias entre lo que se predica y practica.
La experiencia de Trujillo en este pretendido Coloquio literario: Palanca estratégica literaria Trujillo-Lambayeque: llevado a cabo el 27 de enero en "Galería de arte Ivan Idrogo y Karin Murga" en Av. Húsares de Junín Nº 990 y el 28 de enero en la Casa de la Emancipación (del BBVBA). Jr. Pizarro 610,, fue un intento de los chiclayanos de acercarnos a la montaña, fue una experiencia gratificante y comprobante de que esas cadenas de superioridad que siempre se han tejido invisiblemente en el Perú, se sigue haciendo latente. No sólo hay una Lima centralista, apitucada, engreída, con ínfulas de superioridad, sino también hay provincias que tienden a ello.
Una cosa fácil es autoimpulsarse y hacer marketing para sí mismo; otra es pretender querer impulsar un movimiento de proyección colectiva y trascendencia más allá de los territorios parroquiales. Siempre de cada generación o grupo son dos o tres lo que se mencionan o suenan y qué bueno que quede poca competencia, pero en realidad hay todo un proceso en el Perú literario de los 90 navegando en los 2000 con varias taras impregnadas: la anarquía, el pasotismo, el caos existencial y un profundo espíritu de animadversión pro esta nueva avalancha de la generación de los 2000. Temprano los de la generación del 90 han sentido que se han envejecido y se resisten a ser desplazados por una poesía más formalista, más cerebral y que responde a realidades ficcionales y emocionales más sinceradas entre yo poético y yo existencial.
Por Chiclayo estuvieron los escritores y poetas Fernando Odiaga Gonzáles (Gen. 2000), Marcoantonio Paredes (Gen. 2000), Marhie Linares (Gen. 2000), Teresa Menor Alarcón (Gen. 2000), Marl Hennek (Gen. 2000), Brander Gonzáles (Gen. 2000) y Nicolás Hidrogo Navarro (Gen. 90).
Por Trujillo estuvieron los escritores y poetas Juan Félix Cortez, David Novoa, Mercedes Ordóñez, Raúl Plascencia, Víctor Guzmán Julián. Abrigado por un público de profesores, amantes de las artes, niños y gente adulta que quería conocer y escuchar la propuesta poética y el discurso y propuesta de los chiclayanos, fue el gran público convocado asistente.
Al decir vaticinador y escrutador de un connotado periodista trujillano, refiriéndose a la escena literaria liberteña, refiere que Trujillo tiene poetas y narradores, pero andan sueltos en plaza como ángeles caídos de las nubes y hacen misa en sus propias capillas, tienen marcados sus propios territorios y tienen su bolsón cautivo de admiradores asistentes a sus eventos.
Es indudable que Trujillo siempre ha proyectado una imagen de cultorosa por las epónimas figuras de César Vallejo, Eduardo Orrego, Alejandro Romualdo, que le han dado una proyección de dimensión mundial, amparados bajo esa sombra y las de los medios de comunicación y las ferias de los libros, crea un efecto de amplio espectro literario. Sin embrago, hasta en Trujillo y Chiclayo hay denominadores comunes: se hace y reúnen para leerse poesía uno al otro y por tribus. Así hay poesía de la tribu “A”, de la tribu “B” y “C” y la tribu “D”, y entre ellas no hay mutua solidaridad para asistir y hacer magnos eventos por la única camiseta de la literatura, a no ser que por una casualidad hagan un pacto coyuntural para hacer una misa general, cada uno recitará sus letanías y será aplaudido por pura cortesía sin saber si el aplauso es por puro autodespertarse del aburrimiento o sólo por la mera cortesía general y sólo ruidosa por su propia barra convocada.
Uno de los más preclaros poetas, articulista y difusores de la literatura trujillana como Luis Eduardo García dice, refiriéndose a esto: “La poesía es un arte de minorías. Y no es una herejía decirlo. ¿Alguien se ha preguntado alguna vez cuántos poetas y lectores de poesía hay en Trujillo? Seguramente que sí. Usted, inquisidor anónimo, habrá descubierto que en su censo personal los creadores, los libros y los lectores no son muchos. Hasta podría contarlos con los dedos de las manos (y de los pies).”. Confesiones de luis eduardo garcía @ 2:55 PM 9 comments -Entre dos siglos: la poesía en Trujillo.
El problema no es cuántos poetas y lectores queden en el Perú, el asunto es en cuántas partes más tendrá que fragmentarse esta caterva de olímpicos endiosados. Podrían haber y nacer muchos más poetas y narradores, pero el otro problema es que aún no se ha inventado un fármaco para combatir el síndrome del “solista” o “párroco egoísta colonial”, nadie querrá competencia y tocará las campanas oxidadas de su parroquia literaria para llamar a sus feligreses y no querrá que otro cura venga a dar misa desde su propio púlpito.
|